Compras Públicas y recambio de autoridades

El próximo 11 de marzo, cuando asuma la administración Piñera, los distintos servicios públicos del gobierno central de Chile (sin consideran los municipios, FFAA y Carabineros) van a tener en pleno proceso de evaluación unas 200 licitaciones de montos superiores a las 5 mil UTM (231 millones de pesos aprox. ó 390 mil dólares).

Si bien es cierto, no existe una estadística pública e histórica de adjudicaciones por estos montos, debido a que la nueva nomenclatura de tramos adjudicados está vigente desde el año 2015, se estima que la cantidad de procesos publicados cada año sobre 5 mil UTM -sin considerar las grandes compras de Convenio Marco- son al rededor de 2 mil licitaciones (en 2016, según analiza.cl, se publicaron 2.142 procesos, ver figura N° 1).

Las licitaciones pertenecientes a este tramo, se asocian principalmente a los rubros de: construcción de infraestructura (sin considerar las construcciones de obra pública del Ministerio de Obras Públicas, MOP), las grandes adquisiciones de medicamentos e insumos de Cenabast y Servicios de Salud, los llamados del Serviu para mejorar barrios y veredas, las compras de servicios y productos asociado a tecnologías de la información y; las adquisiciones de servicios vía sub contratación de personal de hospitales y servicios públicos descentralizados.

Así como sabemos que existe un instructivo para desvincular y contratar personal a honorarios de “confianza” de las autoridades de turno para el próximo cuatrienio; es válido preguntarse qué va a ocurrir en general, con todos los procesos de licitación con adjudicación pendiente hasta antes del 11 de marzo y, en particular, con estos dos mil grandes procesos de compra que superan los 231 millones de pesos cada uno.

Cuando miramos las estadísticas y los datos de las órdenes de compra y vemos la concentración de proveedores de muchos servicios públicos, podemos apreciar que las sub secretarías y los servicios -de todas las administraciones- dependientes de estas reparticiones, históricamente, han beneficiados a empresas dirigidas por personas con las cuales existe algún nivel de cercanía o simpatía. Más nefasto es la compra a dedo que se hace a través de la modalidad de Convenio Marco.

Sea cual sea la evaluación y los juicios de valor que podamos sentenciar a propósito de los antecedentes entregados, hay una conclusión objetiva; La Pyme es la gran perdedora en estos procesos de transición, en efecto; se realizan cambios en los puestos estratégicos (departamentos de compras y administración y finanzas), generándose retrasos en los pagos con la consecuente quiebra de muchas empresas y, con justa o injusta razón, las nuevas autoridades aprovechan de renovar el listados de proveedores, sin considerar aspectos técnicos ni factores asociados a los precios de los productos y/o servicios que se adquieren. En general, para comprar por Convenio Marco, se opta por los amigos.

Al final del día, no solo la nominación de las nuevas autoridades es el gran premio a repartir entre los partidos que integran la coalición que resulta ganadora en una elección presidencial; también lo son las Compras Públicas y sus respectivos proveedores que, solamente, entre las compras que se informan por el sistema de MercadoPublico de Chilecompra, cada año transan más de 10 mil millones de dólares.

Publicado en febrero 22, 2018