Municipio Viñamarino Licita el evento para el periodo 2019 al 2022

Festival de Viña del Mar; la evaluación de pocos días

Esta semana comienza el Festival de Viña del Mar (Chile). Cada cuatro años el municipio renueva la concesión de transmisión y todos los derechos de este evento.

Es una licitación compleja que involucra una serie de garantías y condiciones de éxito las cuales sólo pueden ser cubiertas por grandes conglomerados televisivos.

El adjudicatario de esta licitación, cubrirá los eventos desde el 2019 al 2022 más todas las actividades de promoción y difusión de la ciudad viñamarina.

Uno de los aspectos que llama la atención en este proceso de licitación, es el plazo que se establece en los pliegos de licitación (bases administrativas) para evaluar las ofertas de quienes concursen en este proceso. Establecer 10 días para evaluar tanto económica como técnicamente el impacto de una actividad de esta envergadura, a simple vista, resulta un tiempo bastante breve.

Habitualmente, muchos proveedores (oferentes) o empresas que participan en licitaciones públicas de Chilecompra, sospechan tanto de los criterios de evaluación como de los plazos que se establecen para adjudicar un proceso. Aseveraciones como: «la licitación estaba cortada», «la empresa ya está prestando el servicio» o «ese servicio siempre lo ha prestado la misma empresa», etc. son las típicas dudas que presentan quienes periódicamente le ponen atención a estos procesos.

Claramente, las autoridades del municipio de Viña del Mar, se retrasaron en publicar el llamado a concurso y, sin ser experto en eventos masivos, los plazos establecidos en el calendario de licitación están dados a propósito de los tiempos que el certamen exige para el año 2019. La pregunta que surge es; ¿por qué no se licito el año 2017?

Los potenciales oferentes a presentarse en este concurso los conocemos, con la sola excepción de TVN (canal estatal de la TV chilena con públicos problemas económicos), los actores de la industria con reales aspiraciones a adjudicarse el concurso no son más tres, sin considerar los probables consorcios que se puedan formar para postular.

Estos grandes procesos, que involucran muchos recursos, de alguna manera se transforman en referentes para otras instituciones. Cada año en Chile se realizan más de quinientos festivales y fiestas que son organizados por los respectivos municipios de las 16 regiones.

Los gobiernos locales no requieren del procedimiento de Toma de Razón ante la Contraloría General de la República para adquirir bienes o servicios sobre las 5.000 UTM (Unidad Tributaria Mensual equivalente a unos $46.000.- pesos chilenos o US$75,00), trámite que es un verdadero dolor de cabeza para las instituciones del Gobierno Central. Considerando este elemento más la autonomía con la que gozan los municipios para comprar, debieran ser argumentos suficientes para hacer las cosas bien, comprar en plazos prudentes y erradicar ese famoso dicho de los funcionarios públicos; «…porque las cosas siempre se han hecho así».

Publicado en febrero 8, 2018